Los objetivos tienden a ocurrir en jerarquías. Para
cubrirse, el objetivo más general tendrá varios sub-objetivos
que deben exitosamente cubrirse primero. Cada uno de estos
sub-objetivos puede también tener sub-objetivos y así
sucesivamente, en una jerarquía que puede consistir de varios
niveles de objetivos.
Por ejemplo, supongamos que nuestro objetivo general (la
meta) es reducir las pérdidas ocasionadas por el tizón tardío de
la papa en un campo particular. Podríamos elaborar una jerarquía de
objetivos como se indica a continuación:
Note que esta es simplemente una pequeña parte dentro de una jerarquía llena de objetivos. Lo que nosotros, como fitopatólogos o especialistas de control de plagas, podríamos establecer como objetivo general simplemente sería un objetivo intermediario para el productor, que tiene que manejar otras plagas y el cultivo y preocuparse por la productividad de la finca entera. Al otro extremo de la escala, debajo de algunos de nuestros objetivos cuaternarios podríamos crear un quinto nivel y quizás aún un sexto nivel. Por ejemplo, "Aplicar fungicidas cuando sea necesario" requeriría alguna determinación de la susceptibilidad de la variedad que hubiéramos sembrado, una evaluación del inóculo disponible, y una evaluación de las condiciones ambientales, quizás requiriendo el uso de un modelo de pronóstico.
Note también que hay muchas maneras válidas para estructurar una jerarquía de objetivos para cubrir una meta determinada, aún comenzando con los mismos objetivos más bajos. La naturaleza del plan para organizar los objetivos depende de las predisposiciones del proyectista y mientras que algunos planes pueden ser mejores que otros para realizar la meta, los otros no necesariamente son erróneos.
| Volver a Estrategias de Manejo |