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Estrategias para el Manejo de las Enfermedades de las Plantas
Desde el comienzo de la agricultura, las generaciones de
agricultores han evolucionado prácticas para combatir las
diversas plagas sufridas por sus cultivos. Después de nuestro
descubrimiento de las causas de las enfermedades de plantas en
los principios del siglo diecinueve, nuestra comprensión
creciente de las interacciones del patógeno y hospedero nos ha
permitido desarrollar un amplio conjunto de medidas para el
control de enfermedades específicas.
De esta base de conocimiento acumulado, podemos destilar
algunos principios generales del control de las enfermedades
que nos puede ayudar a dirigir el manejo de nuevos
problemas sobre cualquier cultivo en cualquier ambiente. Un
conjunto de principios de este tipo, articulado por primera vez
por H. H. Whetzel
en 1929 y modificado un poco por diversos autores a través de los
años, se ha adoptado ampliamente y enseñado a generaciones de
estudiantes de fitopatología por todo el mundo. Estos
"principios tradicionales", como ellos se conocen, eran
planteados por un comité de la
Academia Nacional de Ciencias de los
Estados Unidos, 1968.
Principios Tradicionales del Contol de las Enfermedades de las Plantas
- Evasión -- evite la enfermedad
selecciónando una temporada o un sitio donde no se encuentra el
inóculo o donde el ambiente no es favorable para infección.
- Exclusión -- evite la introducción de
inóculo.
- Erradicación -- elimine, destruya, o
inactive el inóculo.
- Protección -- evite infección por medio de
un tóxico o alguna otra barrera a la infección.
- Resistencia -- use cultivares que son
tolerantes o resistentes a infección.
- Terapia -- cure las plantas ya infectadas.
Mientras estos principios son tan válidos hoy como lo
fueron en 1929, dentro de un marco de conceptos modernos del
manejo de las enfermedades de plantas, ellos tienen algunas
deficiencias críticas. Ante todo, estos principios son
declarados en términos absolutos (p. ej., "evitar", "excluir" y
"eliminar") que implican una meta de cero enfermedad. "El
control" de las enfermedades de plantas en este sentido no es
práctico y en la mayoría de los casos ni siquiera es posible.
En efecto, no tenemos que eliminar una enfermedad; solamente
necesitamos reducir su progreso y mantener el desarrollo
bajo un nivel aceptable. En vez de
controlar la enfermedad, tenemos que pensar
desde el punto de vista de manejar la
enfermedad.
Una segunda deficiencia es que los principios tradicionales
del control de enfermedades no toman en consideración la
dinámica de las enfermedades de las plantas, es decir, los cambios en
la incidencia y severidad de la enfermedad en el tiempo y
espacio. (Vea:
Progreso de la Enfermedad.)
Además, considerando que las enfermedades difieren en
su dinámica, estos principios no indican la eficacia relativa de las
diversas tácticas para el control de una enfermedad particular.
Ellos también no indican como las diferentes medidas de control
actúan recíprocamente en sus efectos en la dinámica de
enfermedad. Necesitamos algunos medios de evaluar
cuantitativamente los efectos de diversos medios
de control, de forma individual y en combinación, con el progreso de
enfermedad.
Finalmente, los principios tradicionales del control de las
enfermedades tienden a enfatizar las tácticas sin
adaptarlas en una estrategia comprensiva adecuada.
¿Significa esto que deberíamos abandonar los principios
tradicionales? ¡Claro que no! Simplemente, tenemos que adaptarlos
en una estrategia comprensiva apropiada con base en principios
epidemiológicos.
Estrategias versus Tácticas
Pedirle a un grupo de expertos del manejo de plagas que den las
estrategias más importantes para el control de las enfermedades
de plantas, y es seguro que se encontrarán desacuerdos. Generalmente el
problema es de semántica más bien que de desacuerdo
fundamental sobre los medios importantes de control de
enfermedad. Las definiciones de diccionario para los dos
términos son similares, pero por lo general, una
estrategia es un plan comprensivo para realizar
una meta dada, mientras que las tácticas son los
medios específicos para hacer efectiva la estratégia. De la misma
manera que las metas y objetivos que ellos se destinan a lograr, las
estrategias y tácticas tienden a ocurrir en jerarquías.
(Ejemplo)
Lo que es una "estrategia" a un de nivel de enfoque podría llamarse
una "táctica" a otro nivel.
El punto importante para recordar es que incontables
compromisos humanos, sean operaciones militares, campañas
políticas, juegos de fútbol o cualquier otro tipo de esfuerzo
organizado, han fracasado, a pesar de las tácticas perfectas, por la
falta de una estrategia sana. Cualquier empeño que requiere una
serie de tareas conectadas para su terminación también requiera
algún tipo de plan comprensivo. Cada tarea individual, por más
que hábilmente ejecutada o cuan exitoso su resultado, no habrá
progreso hacia el objetivo final a menos que tenga una
relación coherente con todas las otras tareas necesarias.
La Base Epidemiológica del Manejo de las Enfermedades
Las epifitias pueden
clasificarse en dos tipos básicos, monocíclicas y policíclicas,
dependiendo del número de ciclos de infección por el ciclo de
cultivo. (Vea:
La Naturaleza Cíclica de la Enfermedad.)
Las etapas tempranas de una
epidemia monocíclica pueden describirse bastante bien por un
modelo lineal, mientras que las etapas tempranas de una epidemia
policíclica pueden describirse con un modelo exponencial. Debido
a que nuestra meta es mantener los niveles de enfermedad mucho
menor al 100%, no hay necesidad ajustar los modelos para acercar
al límite superior y podemos usar los modelos simples lineales y
exponenciales para planificar estrategias:
Modelo Monocíclico
Modelo Polycíclico
Examinando estos modelos, podemos ver que en ambos hay tres
maneras en que podemos reducir x a cualquier
punto de la epidemia:
- Reducir el inóculo inicial (Q en el
modelo monocíclico y x0 en el
modelo policíclico). (Realmente
x0 es la incidencia inicial de
enfermedad, que es proporcional al inóculo inicial.)
- Reducir la tasa de infección (R en el
modelo monocíclico y r en el modelo
policíclico)
- Reducir la duración de la epidemia (el tiempo,
t, al final de la epidemia)
Estas, entonces, pueden utilizarse como tres
estrategias principales para manejar las
fitoepidemias y podemos organizar nuestras tácticas de control
dentro de una o más de estas estrategias comprensivas. Además,
por medio del modelo podemos evaluar el impacto
cuantitativo de cada estrategia, no solamente
por sí mismo, pero en su interacción con otros.
El modelo monocíclico
Segun la ecuación arriba, es claro que en una epidemia
monocíclica Q, R y
t tienen igual peso en su efecto sobre
x. Una reducción en el inóculo inicial o la
tasa de infección resultará en una reducción en el nivel de
enfermedad por la misma proporción a cualquier tiempo,
t, durante toda la epidemia. Si
t puede reducirse (por ejemplo, acortando la
temporada), la enfermedad se reducirá proporcionalmente.
El modelo policíclico
- Si r es muy alta, el efecto aparente de
reducir x0 es demorar la
epidemia.
- Si r es muy alta,
x0 debe reducirse a niveles
bajísimos para tener un efecto significativo en la epidemia.
- Reduciendo r tiene un efecto
relativamente mayor sobre la epidemia que reduciendo
x0.
- Reduciendo x0 tiene sentido
estratégico sólo si r es bajo o si
r ha sido reducido también.
Es más fácil comprender (¡y recordar!) estos conceptos si
realmente seleccionamos valores para
x0 y r
y graficamos el resultado. Esto puede
hacerse fácilmente con una calculadora que tenga una función
exponencial, o con la
simulación.
Claramente el desarrollo de una estrategia sana de manejo de
enfermedad requiere un conocimiento adecuado de la biología del
patógeno y el hospedero para seleccionar el modelo epidemiológico
apropiado. Esto también requiere valores estimados (por lo menos
aproximados) de los parámetros del modelo y la magnitud del impacto
de cada táctica específica sobre el inóculo inicial o la tasa
aparente de infección. El fallo en adoptar tal enfoque
cuantitativo puede causar algunos errores embarazosos o aún muy
costosos.
(Ejemplo)
Los Principios Tradicionales Re-examinados
Para hacer el brinco conceptual desde el
control de enfermedad al manejo
de enfermedad, los principios tradicionales pueden modificarse
para adaptarlos como tácticas dentro de cada una de las tres
estrategias principales del manejo de enfermedad y por cambiar
ligeramente la redacción para reflejar el impacto cuantitativo de
la acción más bien que un efecto absoluto:
Tácticas para la Reducción del Inóculo Inicial
- Evasión -- reducir el nivel de
enfermedad seleccionando una temporada o un sitio donde la
cantidad del inóculo es baja o donde el ambiente es
desfavorable para la infección
- Exclusión -- reducir la cantidad del
inóculo inicial introducido de fuentes externas
- Erradicación -- reducir la producción
del inóculo inicial por destruir o inactivar las fuentes del
inóculo inicial (saneamiento, remoción de depósitos de
inóculo, remoción de huéspedes alternos, etc.)
- Protección -- reducir el nivel de
infección inicial por medio de un tóxico u otra barrera a la
infección
- Resistencia -- usar las variedades
resistentes a la infección, particularmente la infección
inicial
- Terapia -- usar termoterapia,
quimoterapia y/o cultivo de meristemos para producir semilla
certificada o material certificado de propagación vegetativa
Tácticas para la Reducción de la Tasa de
Infección
- Evasión -- reducir la tasa de
producción del inóculo, la tasa de infección o la tasa de
desarrollo del patógeno seleccionando una temporada o un
sitio donde el ambiente no es favorable
- Exclusión -- reducir la introducción del
inóculo de fuentes externas durante el curso de la epidemia
- Erradicación -- reducir la tasa de
producción del inóculo durante el curso de la epidemia por
destruir o inactivar las fuentes del inóculo (remoción de las
plantas infectadas)
- Protección -- reducir la tasa de
infección por medio de un tóxico o alguna otra barrera a la
infección
- Resistencia -- usar variedades que
puedan reducir la tasa de producción del inóculo, la tasa de
infección o la tasa de desarrollo del patógeno
- Terapia -- curar las plantas ya
infectadas o reducir la producción del inóculo
Tácticas para la Reducción de la Duración de la
Epidemia
- Prevención -- sembrar variedades
precoces o sembrar en una temporada que favorezca la
maduración rápida del cultivo
- Exclusión -- demorar la introducción del
inóculo de fuentes externas por medio de cuarentenas
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