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Manejo del cornezuelo del centeno

Prácticas culturales

Puesto que los cornezuelos (esclerocios) no suelen sobrevivir más de un año, la rotación con una planta hospedante no susceptible es una táctica de manejo viable para los cultivos anuales. El arado profundo entierra los esclerocios, por lo que las ascosporas de los estromas no consiguen descargarse en el aire. Aunque el arado profundo sepulta los cornezuelos, muchos cereales se cultivan actualmente con prácticas de “no laboreo” (labranza cero o labranza reducida), mediante las cuales los nuevos cultivos se siembran directamente sobre los rastrojos de la cosecha anterior para reducir la erosión del suelo. Por tanto, la rotación de cultivos es aún más importante cuando no hay opción para un arado profundo.

El cornezuelo es una de las enfermedades más importantes para la producción de semillas de gramíneas pratenses. Puesto que muchas especies de gramíneas son perennes, el laboreo del suelo y la rotación de cultivos no son opciones viables de manejo. Desde la década de 1940, en el noroeste de los Estados Unidos se había practicado la quema de rastrojos para manejar el cornezuelo y otras enfermedades y plagas. Sin embargo, las preocupaciones ambientales han dado lugar a la aplicación de restricciones legislativas a esta práctica agrícola.

Solamente deben sembrarse semillas que estén libres de cornezuelos. Si se emplean semillas que lleven cornezuelos, deben sembrarse por lo menos a 5 cm (2 pulgadas) de profundidad para prevenir que aparezcan los estromas. Las gramíneas silvestres de los márgenes del cultivo se deben erradicar, segar o dejar pastar al ganado, para prevenir la floración (figura 8).


figura 8

Control químico

Los tratamientos con productos químicos de las semillas o del suelo han permitido inhibir la producción de ascosporas a partir de los esclerocios. Sin embargo, estos tratamientos no resultan económicamente rentables. Recientemente, diversos fungicidas inhibidores del esterol se han aplicado a las flores de gramíneas pratenses para prevenir la infección durante la producción de semillas, pero tales tratamientos no suelen ser rentables para los cereales.

Resistencia genética

El interés por la resistencia genética al cornezuelo ha aumentado desde la década de 1970, y como resultado se han obtenido diversas líneas de trigo y cebada con esterilidad masculina para producir semilla híbrida. El trigo y la cebada son plantas autógamas (se autopolinizan), al contrario del centeno, que requiere una polinización cruzada. Los eficaces sistemas de esterilidad masculina permiten producir semillas híbridas; sin embargo, estas plantas florecen durante más tiempo y continúan siendo susceptibles mientras son fértiles. Por tanto, puede que siga siendo necesaria la aplicación de fungicidas para protegerlas de la infección.

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